Opinión de Medicina Natural A.C.

 

 

Un Siglo de Lucha

 

El último siglo de la medicina occidental o científica es una historia de enormes éxitos y de grandes fracasos que inicia a principios del siglo veinte con un descubrimiento que es sin duda el que más vidas ha salvado: La Higiene. Los esfuerzos por mejorar la salubridad a nivel países, junto con una atención médica más amplia y organizada, lograron reducir las enfermedades infecciosas de manera radical en pocas décadas. Con la llegada de los antibióticos en los años 40’s se redujo a un mínimo la mortandad por los padecimientos agudos que habían sido siempre la principal causa de mortandad. Durante la segunda mitad del siglo y hasta nuestros días, los avances en la investigación, diagnóstico, cirugía y en prácticamente todas las áreas de la medicina moderna han superado las más altas expectativas. Otro avance se dio hace poco más de 20 años cuando Europa reincorporó la herbolaria, olvidada por los médicos por muchos años, como una opción más para la medicina científica. Esta decisión ha resultado todo un éxito para pacientes y médicos de aquellos países. Hasta aquí la historia de éxitos.

Regresando a los comienzos del siglo, existían ya un grupo de padecimientos crónicos que no eran resultado de una mala higiene sino que atacaban particularmente a personas de edad muy avanzada o con defensas debilitadas, entre ellas las más mortales eran la diabetes, el cáncer y los padecimientos del corazón. Al avanzar el siglo estos padecimientos llamados crónicos (no conmutativos) no se redujeron con la llegada de la higiene sino que aumentaban rápidamente atacando cada vez a personas más jóvenes. Este tipo de enfermedades incurables era el nuevo enemigo a vencer, particularmente aquellas con una alta mortandad. Los esfuerzos económicos y científicos de las instituciones de salud por contener la mortandad así como para aliviar sus síntomas, han sido enormes y los resultados más que aceptables. Sin embargo, al no poder curar prácticamente ninguno de estos padecimientos, la cantidad de de enfermos no ha dejado de crecer y durante la segunda mitad del siglo han sido identificados más de mil padecimientos nuevos. La incapacidad, por más de un siglo, de la medicina científica para prevenir y curar las Enfermedades Crónicas es una historia de fracasos.

 

Situación Actual de la Salud

 

A un siglo de haber iniciado un nuevo enfoque en el combate a las enfermedades, el tamaño y modernidad en las instituciones médicas es impresionante. Pero, ¿Cómo se encuentra el estado de salud de la sociedad actual? En el aspecto de índices de mortandad estamos mejor que nunca, y aunque de manera modesta continúan reduciéndose tanto en países desarrollados como en los emergentes. La esperanza de vida promedio mundial es de 68 años y en el país más desarrollado en salud (Japón) de 83 años.

La parte negativa en los resultados de salud son las Enfermedades Crónicas que aunque generalmente no son mortales si pueden llegar a ser graves e incapacitantes. Este tipo de Padecimientos han estado aumentando en pacientes a lo largo del siglo hasta alcanzar hoy niveles históricos. Un estudio realizado para Estados Unidos concluye que más de la mitad de la población padece uno o más Enfermedades consideradas de gravedad mediana a alta. El panorama no se ve bien para el futuro próximo pues la imposibilidad de prevenir y curar estos padecimientos trae como resultado un crecimiento cada día mayor, y las acciones de la ciencia para enfrentar el problema no han cambiado.

Podemos resumir que la salud ha mejorado en cantidad de vida pero ha disminuido significativamente en calidad de vida. Es triste decirlo pero cada vez la vida es más larga y más enferma

 

Visión Natural de las Enfermedades Crónicas

 

Un cuerpo con sus defensas deprimidas por una alta contaminación de químicos sintéticos a nivel celular, junto con una alimentación moderna cada día más artificial con menos nutrientes naturales y con más sustancias sintéticas, son la condición para que existan este tipo de Padecimientos. Mientras no se corrijan estas causas el problema continuará creciendo. La modernidad se ha caracterizado por una contaminación creciente con químicos, tanto del agua, aire, suelo así como del interior de los seres vivos, incluido el ser humano. Existen instrumentos para medir la cantidad de estas sustancias sintéticas en el medio ambiente, pero para medir el nivel de contaminación dentro de los seres vivos un buen indicador que podemos utilizar es la pre valencia de las enfermedades crónicas. A pesar de la información existente sobre cómo están creciendo estas enfermedades, nuestra sociedad no está consciente aún del peligro de llevar químicos a nuestro interior y la consecuencia es una alimentación cada vez más artificial y más tóxica. La manera que tiene el cuerpo para decirnos que no puede procesar estos alimentos es enfermando.

Por su parte, el enfoque de la ciencia para resolver el problema y la esperanza de la sociedad, es inventar las píldoras o medicinas que logren curar estos padecimientos. Esto no ha sucedido en cien años ni va a suceder mientras no se corrijan las causas, pues los padecimientos crónicos no se pueden curar como si fueran enfermedades agudas. Se han logrado grandes avances en reducir los síntomas e incluso en prolongar la vida de los pacientes utilizando medicinas, pero mientras no se actúe en corregir el origen del problema, el porcentaje de personas enfermas continuará aumentando. El enfoque natural para resolver el creciente problema es en primer lugar preventivo identificando y alejándonos de las causas, y cuando el paciente ya enfermó el tratamiento consistirá en ayudar al organismo a recuperar su Capacidad Curativa para que sea el propio cuerpo quien se encargue de revertir el Padecimiento.

En las sociedades más desarrolladas los habitantes casi se han acostumbrado a llevar una vida relativamente larga aunque padeciendo alguna enfermedad crónica. Alguien podría pensar que esta costumbre se prolongará indefinidamente en el futuro como una forma de vida moderna. Sin embargo, esto tampoco sucederá, pues mientras las sociedades avanzadas no reaccionen y aprendan a comer alimentos naturales en un ambiente limpio de contaminantes químicos, el problema seguirá creciendo y en pocas décadas no habrá dinero suficiente para enfrentar la pandemia de enfermedades crónicas.

 

Visión Natural de las Enfermedades Agudas

 

A pesar del éxito contundente que la medicina moderna ha logrado para enfrentar los padecimientos agudos utilizando la higiene y los medicamentos fármaco, pensamos que los resultados se pueden mejorar si involucramos a la naturaleza de la siguiente manera:

a.- Trabajar junto con las defensas. El cuerpo tiene sus formas de curarse de estos padecimientos, y si utilizamos los medicamentos (fármaco o naturales) sin interferir con el proceso natural de alivio, la recuperación será más rápida y duradera. La temperatura, la inflamación y la diarrea son ejemplos de síntomas que nos apresuramos a curar como si fuese la enfermedad siendo que son parte de los métodos naturales de curación.

b.- Reincorporar la Herbolaria. Las plantas medicinales no ha dejado de usarse, pero la experiencia de Europa en donde se les dio la opción a los médicos de utilizarlas ha sido un rotundo éxito. Esto deja claro que para que la medicina natural sea verdaderamente útil, debe ser administrada por la medicina institucional. Existe una deuda pendiente hacia los médicos y pacientes de América, pues aún no se regula la herbolaria en ningún país del continente (excepto Cuba). Son diversas las ventajas de utilizar las plantas para curar enfermedades agudas, por ejemplo: Hay algunas acciones farmacológicas que solo se encuentran en las plantas; Cuando se usan en infecciones, el microbio causante no regresa; Los efectos secundarios son muy suaves; El organismo ya las conoce por lo que no reducen las defensas; Son económicas.

c.- Enfrentar las pandemias de manera natural. El riesgo de pandemias virales no es, ni será nunca un tema superado pues estos microorganismos tienen una misión dentro de la naturaleza que consiste en destruir a los seres vivos (microorganismos, plantas y animales) con defensas débiles. Por esta razón no debemos temer a los virus sino a tener unas defensas deterioradas o comprometidas. Una alimentación y hábitos de vida sanos serán nuestra mejor protección. Con relación a los medicamentos para enfrentas este tipo de infecciones, la herbolaria ofrece buenas opciones de Inmunoestimulantes y Antivirales, que por cierto, están siendo desaprovechadas.

 

La Medicina del Futuro

 

Una sociedad verdaderamente moderna será aquella que entienda la necesidad de vivir de acuerdo a las leyes de la naturaleza y no de acuerdo a las leyes económicas o reglas del hombre. Dentro de ese entorno, la medicina tendrá como prioridad prevenir la enfermedad y su enfoque curativo consistirá en ayudar a la Capacidad Curativa de cuerpo, la cual será siempre la medicina más avanzada.

La verdadera modernidad de la vida es aquella que es sustentable, es decir donde podamos vivir sin hacerle daño a la naturaleza ni a nuestra salud, lo cual es lo mismo. Una vida sustentable no significa regresar al pasado, sino simplemente aprender a vivir cuidando la limpieza del medio ambiente y en lo particular cuidando que nuestros alimentos sean naturales y libres de químicos.

La sociedad moderna necesita con urgencia entender el nuevo concepto de Higiene en donde el enemigo no son los microorganismos sino los químicos sintéticos que ha fabricado el hombre durante casi un siglo y que han enfermado no solo al ser humano sino a todos los seres vivos. Cuando las Instituciones de salud acepten las causas de las Enfermedades Crónicas, que son ya un secreto a voces, los esfuerzos de salud pública se dirigirán a la limpieza del medio ambiente (incluyendo los alimentos) de la misma manera que hace un siglo se establecieron rigurosas medidas de salubridad que prácticamente eliminaron las Enfermedades Agudas, solo que ahora podrá terminar la pesadilla de los Padecimientos Crónicos.